La gente busca conocer sus límites, encontrarse a sí mismo/a, luchar por sus sueños, marcarse objetivos en la vida, estar en paz consigo mismo/a.
La gente quiere desconectar en vacaciones, darse un respiro, dedicarse un tiempo para ellos mismos/as.
La gente cree que el amor duele, que nadie es perfecto, que la vida está hecha para disfrutarla, que los humanos somos los seres vivos más inteligentes.
La gente vive ajena al cambio climático, al cuidado del medio ambiente, al respeto a la naturaleza.
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En la época del egocentrismo y del apogeo del yo pocos son los que recuerdan que el mundo no gira a su alrededor, sino que son ellos los que están encima.
Y así es como exigen educación a cambio de falta de educación.

Al anochecer, tras haber subido la marea, a lo largo de toda la orilla se podían apreciar desechos como los de la imagen, que me arruinaron las fotos. Por la arena seca se podían encontrar sillas de playa rotas, latas, tapones, bolsas, botellas, envoltorios de todo tipo de bollería industrial, colillas a punta pala y más mierdas que me da hasta asco recordar.